Presentación

SOBRE MÍ.

Mi nombre es María Luisa, Mª Luisa Ibáñez. Hace mas de un año  comencé a escribir en este blog  y pienso que ha llegado el momento de actualizar esta presentación,  pues lo que anoté entonces me parece desfasado.

Página en mantenimiento

 

Lo que si puedo mantener es que  mi condición anti-taurina no es fruto de una moda pasajera. Yo nací antitaurina.

 

 

 

Y es que la Tauromaquia provocó en mí, desde niña, tanto daño moral y psíquico, que aún no he podido liberarme totalmente de él.

De hecho, desde muy joven, siempre que podía, la cuestionaba ante los que me rodeaban. Y eso que mi padre, una persona maravillosa al que quería con locura, era aficionado a los toros.

Será también por ello, porque no entendía como él, que era tan bondadoso, podía disfrutar viendo las corridas que se retransmitía por TV, siempre me quedó la inquietud  de entender qué pasaba por la mente de las gentes que seguían disfrutando ante la visión de aquellas sangrientas y horripilantes escenas. De aquello hace ya casi medio siglo.

Pero aquellos eran otros tiempos,  y pocos se planteaban cuestionar la tauromaquia.

Recuerdo un día en el que mi padre había invitado, como hacía habitualmente, a gran parte del vecindario para ver los toros en la tele. La sala estaba tan llena de gente que hubo que dejar la puerta abierta porque no cabían todos en ella.

Recuerdo que salí entonces abatida a la puerta de la casa y me senté en el escalón de la entrada. No quería verlos.

Me recuerdo con la mano derecha apoyando el mentón en actitud pensativa: “¿Pero qué espeluznantes escenas esperan ver estas gentes?”, rumiaba.

Escuchaba de vez en cuando los “ooole”, “ooole”, “oooole”…  junto a algunos comentarios que ni entendía ni me importaban.

“Estos hombres son ya muy  mayores”, seguía pensando. “Este absurdo festejo, este linchamiento del pobre animal, no podrá durar mucho”, me repetía.

Estaba segura que pronto terminaría porque pensaba que a los  jóvenes no les interesaría ver esa barbarie.

Esta última reflexión me hacía sentir un rayo de esperanza de que  aquellas horribles escenas pronto acabarían. Y es que, desde mi perspectiva de niña,  intuía que habría muchas personas “mayores” sensibles en España que estarían viendo y sintiendo lo mismo que sentía yo.  Sólo era cuestión de esperar a que actuaran.

Lo que no pensé entonces era que yo, la ingenua soñadora, iba a derrochar tanta energía en colaborar con esta causa.

Pero así ha sido. Como si de una misión personal se tratara, y queriendo aportar mi granito de arena, comencé desde muy joven a escribir cartas a los diarios. Escritos que, aunque la prensa se resistía a publicar, yo no dejaba de enviar, concretamente al IDEAL de Granada.

Sin embargo, aquellas iniciativas  se interrumpieron cuando vino mi hijo.

Y es que, para protegerlo del trauma que a mí me había provocado la tauromaquia, aparté este tema de mi vida. De hecho, si alguna vez veía en la tele escenas de corridas de toros, la apagaba rápidamente para que no las viera. No quería que mi hijo sufriera. 

Así pasaron años hasta que un día él me llamó.

Cuando entré a su habitación, lo vi sentado delante del ordenador mirando un vídeo con escenas taurinas que le había enviado un amigo. Y  pasmado , señalando la pantalla, me dijo: “mira”.

Estaba sorprendido, pues creo que fue entonces cuando por  primera vez  mi hijo tomó conciencia de la existencia de  nuestra siniestra “tradición” .

Yo, desalentada, le dije: “Ya”.

A partir de entonces volví a retomar mi vena activista. ¿Cómo?.

Me hice un perfil de facebook con la única intención de entrar en foros y grupos antitaurinos y me puse como loca  a escribir de nuevo cartas: A los periódicos de toda España, a las instituciones y los políticos. Al Rey, a cada uno de los Obispos españoles.. y hasta al Papa.

Espero que aquellas, junto con las de otras miles de ciudadanos/as sensibles que estoy segura siguen enviando, hayan servido para mover conciencias.

Sin embargo, después de comprobar que ni las altas instituciones de nuestro país, ni la Iglesia estaban por la labor de abrir un debate serio y honesto sobre la dimensión moral, ética y “legal” de la tauromaquia, me propuse hace unos años indagar en la historia de nuestra tierra con el fin de intentar comprender cuales fueron las circunstancias que facilitaron el origen y pervivencia de aquella en nuestro país.

Se trataba de un proyecto personal. Debía dar respuestas a las preguntas: ¿Por qué?, cuándo, quiénes la iniciaron, dónde, y cómo fueron aquellas primeras prácticas taurinas.

Entonces me sentía insegura y bastante “ignorante” para alcanzar la meta que me proponía pero con mucha voluntad de aprender y energía para seguir los pasos que mi intuición me iba señalando.

Debo reconocer que aun siendo licenciada en Geografía e Historia, Especialidad de Historia del Arte por la Universidad de Granada, pensaba, pecando de humildad, que aquellos estudios no me garantizarían el trabajo emprendido pues hacía mucho tiempo que los tenía bastante olvidados.

Me equivocaba. Hoy, tres años más tarde, mis conocimientos sobre la historia de España se han ampliado enormemente a costa del descomunal esfuerzo que he tenido que realizar al deber compatibilizar el estudio con el trabajo y los cuidados de una familia. Y sobre todo,  gracias a los medios telemáticos y a las nuevas tecnologías que me han permitido buscar bibliografía y conseguir la información y los libros que necesitaba.

Hoy, cuando vuelvo a leer lo que escribí entonces, compruebo cómo ya tenía bien claro que costase lo que costase, la decisión estaba tomada, y a pesar de mis carencias, con voluntad y con “ayudas celestiales”, podía conseguir la meta.

Fue entonces cuando decía…
Junio 2014

Se le atribuye a Ortega y Gasset la cita que dice que para conocer la historia de España habría que conocer la historia de la Tauromaquia. Yo creo que es al revés: para intentar comprender cómo estas tradiciones aberrantes arraigaron en nuestras gentes, hay que escudriñar y entender la historia de España.

Por ello, me he propuesto acercarme a ella para poder dilucidar las circunstancias y motivaciones que permitieron el nacimiento y posterior difusión de nuestra fatídica tradición taurina.

En concreto, mi intención va a ser demostrar que la tauromaquia hunde sus raíces en el mundo medieval y que se desarrolló y mantuvo por la prepotencia y prerrogativas de las que gozaban los nobles, así como por la corrupción moral de gran parte de la jerarquía eclesiástica que, unidos sus intereses a los laicos, no sólo consintió sino que fue uno de los motores que permitió la supervivencia de esta cruel tradición taurina a lo largo de los siglos.

Quiero también dejar claro que me resulta triste, absurdo y fuera de toda lógica tener que gastar energía y tiempo en poner las cosas donde deberían estar.

¿Cómo explicar la desazón que supone tener que “enfrentarme” a eminentes eruditos de todos los campos: lingüistas, catedráticos de derecho, de ¿ética?, historiadores, escritores…. para cuestionar su postura y decirles que por favor no sigan engañando a la gente?.

Porque es así, muchos de nuestros eruditos intelectuales siguen empeñados en seguir manipulando y tergiversando el verdadero sentido de la historia y no paran de contar “cuentos” a la gente en su afán por buscar una justificación plausible a una aberrante tradición que se mantiene hoy en día precisamente por ser sostenida intelectualmente por ellos/as, y económicamente por las subvenciones y dinero público que es desviado por parte de la Administración del Estado para financiar dicha tradición en detrimento de otros servicios.

Dios ¡Ayúdame!.

Porque hay tanta maraña, tanto enredo, tantas mentiras en todo este entramado que no sé por dónde empezar.

Pero si ellos, los que llevan siglos queriendo justificar lo injustificable, no tienen escrúpulos en buscar y rebuscar en la historias, iconos, símbolos y leyendas ancestrales, para, extraídas de sus contextos, mostrarlas triunfantes a la sociedad con el único y maquiavélico fin de aturdirla de tal manera que, ofuscada con tantos datos histórico-legendarios, no sea capaz de reaccionar ante algo que no llega a entender, es mi intención que la gente pueda ver la historia desde otro punto de vista, con el fin de que, entendiendo sus causas y fundamentos, pueda gritar bien alto ¡Basta ya de mentiras!.

Porque ha llegado la hora; la hora de decir la verdad, de rebatir lo que algunos de nuestros “eminentes” prohombres y mujeres doctas dicen sobre la tauromaquia.

Señores y señoras que ocupan cargos importantes tanto a nivel político, como en el mundo de la educación, la cultura o el arte de nuestro país. Muchos de ellos empeñados en alabar y enaltecer una práctica violenta y cruel que nos envilece como pueblo: la tauromaquia. No creo que haya alguien todavía que no se haya dado cuenta.

Es evidente que para conseguir su propósito no dudan en revestir el tormento inútil y despiadado de un animal de la elocuencia vacua y retorcida basada en los mitos, leyendas o historias legendarias perversamente manipuladas y sacadas de su contexto original. Ya basta.

Seguro que no tengo la altura intelectual de muchos de ellos, (por supuesto), pero de lo que sí estoy segura es que la moral no me falta y de que lo que hoy estoy haciendo lo hago porque necesito hacerlo y decirlo. No puedo permanecer por más tiempo callada e indiferente en un país que aún sigue bajo el yugo, aunque él no lo sepa, de la superstición y el oscurantismo medieval.

Quiero dejar claro una cosa: Que el toro haya sido considerado por muchas culturas fuente de energía sexual y fuerza generatriz de la naturaleza, nadie lo discute. Que haya sido objeto de culto; Que se haya representado en pinturas prehistóricas; que dioses del antiguo Egipto tomaran su aspecto, que leyendas greco-romanas tengan como protagonistas a toros, que los romanos se divirtieran, además de viendo cómo los hombres se mataban entre ellos, presenciando luchas con animales ,… no lo vamos a desmentir.. pero todo esto lo vamos a poner en su sitio.

Así es: nadie discute que ese animal, por su fuerza, su vigor y su poderío haya sido asimilado a la potencia sexual, al vigor y a la energía que engendra vida. Toro símbolo de fuerza y vida, sí , Toro, objeto de culto; ¿por qué no?.

Pero de ahí a querer malinterpretar toda la simbología que distintas civilizaciones a lo largo de la historia han elaborado alrededor de este animal, tergiversando su verdadero mensaje y enseñanzas para dirigirla a su antojo con la intención de justificar un inmundo y cruel espectáculo nacido en los reinos hispánicos de la Edad Media… es pasarse un pueblo.

Más coherencia por favor, más seriedad … y más honestidad.

Ufffff… ¡Qué fuerte! , y con cuánta energía me sentía entonces.

Hoy, agosto 2017, debo reconocer que aquel vigor poco a poco se fue apagando. De hecho, me encuentro verdaderamente agotada, pero gracias a Dios, o a la Providencia,  ya tengo muuuuuchos  escritos redactados.

Escritos que me han costado muuuucho esfuerzo realizar, pues al redactarlos he intentado, no sólo que estuvieran sustentados en bases históricas, sino que tuvieran la calidad literaria suficiente como para hacerlos amenos y apetecibles para el lector.

De hecho tanto empeño he puesto en ello que, como si del velo de Penélope se tratara, los he ido haciendo, rehaciendo y volviendo a hacer, y volvía a hacer… hasta que, ¡ por fin! , gracias a la inestimable ayuda de mi hijo que, esforzándose sobremanera, ha dedicado su tiempo a montar el blog al que has llegado, puedo mostrar al mundo todo lo que he aprendido, para que todos puedan beneficiarse de estos conocimientos .

Bienvenido.

En principio os pido paciencia, pues debo ir seleccionando la información que voy a subir y eso me llevará tiempo, del que desgraciadamente carezco. Espero no demorarme mucho y, cuando pueda, ir subiendo los artículos poco a poco.
Un abrazo

 

 

3 Comentarios

  1. Me extraña Maru (supongo),que solo tengas un comentario,o no puedo percibir más. Me estoy desvelando porque después de leer varios blogs y referencias a la tauromaquia y su historia me encontré con el tuyo y no puedo dejar de leerlo. Soy terapeuta y me interesa hacer un artículo sobre los mitos, arquetipos y metáforas relacionadas al toro y la tauromaquia en su relación con la psique humana. Estoy fascinado con tu investigación, tu trabajo y tus ideas. Gracias de todo corazón.
    ¿Conoces Steemit? una plataforma basada en la tecnología blockchain y en la que puedes recibir criptomonedas como apreciación por tu obra. Creo que ésta es de gran valor y debería propagarse más y auto preservarse, esa es una plataforma perfecto para lograrlo.
    Investiga: http://www.steemit.com

    • Muchas gracias Fiacro por tus palabras de ánimo. Me ha dado mucha alegría encontrar tu mensaje. Sobre todo saber que hay personas que le está resultando interesante mi trabajo.

      La verdad es que he ha costado mucho esfuerzo recopilar y plasmar la información que quiero transmitir.
      Información que por ahora sigue incompleta, muy a mi pesar. Y es que desgraciadamente, circunstancias personales me están impidiendo avanzar.

      Solo espero, encontrar pronto sosiego y tiempo para continuar sacando a la luz la materia que tengo preparada.

      En cuanto a lo que me hablas de la plataforma steemit.com, la verdad es que no tengo ni idea cómo funciona. Cuando pueda preguntaré a alguien que entienda de esto porque yo soy muy torpe para estas cosas.
      Gracias de nuevo

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