Toro Jubilo de Medinaceli ¿Conoces su historia?

Ocurre cada Noviembre en Medinaceli (Soria). El sábado más cercano al día 13, un  inocente toro es  torturado mientras se le coloca  fuego en  sus cuernos.

 

Estos nobles e inocentes animales son parte  de los miles que cada año son legal y brutalmente maltratados para diversión de unos cuantos en festejos similares.

Muy populares en la zona de la Comunidad Valenciana, Tarragona y  comarca del Maestrazgo, el de Medinaceli resulta sin embargo emblemático por ser el primero del que se tienen noticias.

Pero, ¡ojo!, aun así, no vamos a permitir que sigan circulando bulos que hablan de un supuesto origen milenario  de esta sádica tradición. Como aquellos que la hace remontar a prácticas de  nuestros ancestros de la Edad del Bronce, o los que hablan de que ya lo hacían  los pueblos iberos .

No te dejes engañar porque eso es  ¡FALSO!

Por favor, lee lo que sigue y  recuerda que los interesados en que esta dolorosa tradición continúe harán todo lo posible para seguir embaucando  a la gente con mentiras y/o tergiversaciones de la historia.

Despierta.

¿Conoces realmente cómo, cuándo y por qué comenzó este festejo?. Y, ¿Sabías que estuvo prohibido en época de la dictadura franquista?

Que no te líen.

TORO JUBILO DE MEDINACELI: ¿CONOCES SU HISTORIA?

Desmontando mentiras.

Para empezar, debes saber que la leyenda sobre unos supuestos orígenes milenarios (iberos) de los “toros de fuego”, a la que muchos aluden para justificarlo, es falsa.

En realidad, parece mentira que aún haya medios de comunicación que le sigan dando crédito a quienes la siguen divulgando. Me refiero a la repetida “historia” que nos cuentan de cómo el origen de los toros embolados se remontaría al s.III aC., concretamente a la batalla que enfrentó a los cartagineses con la tribu ibera de los oretanos, en la que precisamente murió el general cartaginés Amilcar Barca, y que los romanos situaron en Helike (Elche de la Sierra).

Según dicen, fue en ella donde los oretanos comenzarían a utilizar la práctica de colocar bolas de fuego en las astas de los toros como medio de atacar al enemigo. Pero eso… es falso.

Falso, porque los auténticos testimonios narrados por los escritores romanos sobre la estratagema utilizada por esta tribu ibera en su lucha contra los cartagineses, no hablan de la colocación del fuego en las astas de los animales, sino del fuego en la leña que portaban los carros conducidos por bueyes.

Así lo cuenta el escritor romano Apiano en el libro 5 de su “Historia de Roma. Sobre Iberia”, y así lo dice también Frontino en su obra “Tratado de Estrategias militares” (Strat, II, 4, 17), si bien, según este autor, los carros en lugar de leña, irían cargados de “teas, sebo y azufre”

¡No!. No fueron los pueblos iberos los que inauguraron esta siniestra y bárbara “tradición” española. No señores; sus orígenes no son tan legendarios.

La verdad de sus comienzos.

En realidad la “ocurrencia” de torturar al animal colocando bolas de fuego en sus cuernos aparece, por muchas vueltas que quieran darle algunos, a partir de la segunda mitad del s. XVI en época de Felipe II. Época en la que los hidalgos y caballeros que copaban los Concejos de los municipios castellanos “idearon” homenajear a sus ilustres majestades, además de con las habituales exhibiciones caballerescas de su nobleza local, con festejos o “juegos” de toros en los que, para sorpresa de todos, utilizarán para su acoso y tortura un nuevo elemento: el fuego.

Así es. Sólo a partir de entonces, podremos encontrar documentos que dejan constancia de ello. Documentos, como el que cuentan se halla en el Archivo de los Duques de Medinaceli, según el cual sería en 1559 cuando, estando de visita Felipe II con su tercera esposa en esta ciudad y alojados en el Palacio Ducal, “se encendieron muchas luminarias y se corrió un toro con husillos de fuego en los cuernos”, para que lo vieran desde el balcón donde estaban acomodados.

(Este mismo “entretenimiento” fue utilizado por el Concejo Municipal de Zaragoza para agasajar también a este monarca en su visita a esta ciudad en 1585, donde hubo también fiestas nocturnas delante del palacio donde se alojaba; y “Después que los.. escuadrones hicieran algunas carreras se soltaron dos toros con fuego puestos en los cuernos”. (Cosme Blasco y Val; “Historia de Zaragoza” ,1878)

Fue tal el éxito que tuvo aquella festiva “ocurrencia” ( en principio destinada al agasajo y deleite de los Grandes), que pronto será utilizada por los mismos Concejos Municipales para entretener y contentar a la plebe, a la que concederá toros en momentos señalados para su entretenimiento, ocio y disfrute mientras los martirizan y hostigan impunemente con fuego.

Vinculación  a las fiestas patronales.

Pero no quedaría ahí la cosa: Pronto, aquellos “festejos” taurinos, organizados y pagados por los Concejos Municipales para entretener a sus monarcas y de paso dar rienda suelta a la agresividad de los villanos, serán vinculados a las fiestas patronales del pueblo, tal como ya por entonces estaban haciendo los vecinos de otras villas con sus peculiares “diversiones” basadas en el acoso, burla y maltrato de toros.

Así, del mismo modo que otros municipios habían inventado ya historias o leyendas particulares que vinculaban sus “entretenimientos” taurinos profanos con las festividades religiosas de sus santos patronos, o Virgen correspondiente, los de Medinaceli idearon la suya para conectar su “toro de fuego” con la devoción a los Cuerpos Santos.

No podemos saber en qué momento preciso aquel festejo profano municipal del toro de fuego en Medinaceli fue adornado con la leyenda cristiana del traslado de los cinco Cuerpos Santos de los mártires Pascasio, Probo, Eutiquiano, Paulino y Arcadio, según la cual aquellos (oriundos de Salamanca) habían sido martirizados en África por los vándalos en el s. IV, y por causas “desconocidas” sus reliquias habían terminado en esta ciudad, comenzando a ser veneradas a partir del s. XVII.

Lo que sí sabemos es que fue a partir de entonces cuando comenzaron a pulular varias leyendas fantasiosas sobre el traslado de los susodichos. Una de las cuales contaba que los cuerpos de aquellos mártires fueron transportados en un carro conducido por bueyes con fuego en sus cuernos. Leyenda que les permitió hacer, a partir de este momento, del festejo popular profano del toro embolado, una ofrenda a los santos, simbolizada al mantener encendidas cinco hogueras en la plaza del pueblo durante todo el tiempo en que duraba el “festejo” donde un aterrado toro de labranza sufría el tormento que le ocasionaba las bolas de fuego que los villanos colocaban sobre sus cuernos.

En el s. XX  se prohíbe.

Dicen que aquel tradicional festejo popular-religioso continuó sucediéndose cada segundo sábado del mes de noviembre hasta que, ¡Mira tú por dónde!, en 1962 fue prohibido por un ministro del régimen franquista, Manuel Fraga, quien, siendo ministro de Información y Turismo, para no afear la imagen de España en el extranjero, dictó la circular 32/1963 por la que se suprimía tajantemente todos los espectáculos que implicaran maltrato a los animales, incluidos los taurinos, no llegándose a aplicar sin embargo a las corridas de toros que por entonces tanto gustaba al población y que seguían siendo utilizadas por el Régimen como medio de satisfacer al pueblo.

El asunto es que, ¡Mira tú cómo evolucionamos!, tras la llegada de la democracia a nuestro país, en 1977 nuestros “sabios” políticos derogaron la circular del ministro franquista, haciendo retroceder fatalmente a la sociedad española en este asunto, desluciendo con ello sus democráticas decisiones, y dando pábulo al pueblo para continuar ideando impunemente nuevos festejos con tortura animal incluida.

… Y en el XXI 

Así que, visto lo visto, resulta hoy esperpéntico y poco serio que en pleno s. XXI sigamos debatiendo si es lícito dejar que el pueblo se divierta torturando animales… porque así ha venido haciéndose por tradición, y lo que es peor; que estas aberraciones la sigan protegiendo las instituciones y las leyes de nuestro país con el indiscutible fin de seguir consintiendo al pueblo.

 

Con todo, más surrealista y paradójico aún va a resultar ver cómo, frente a la condescendencia actual de los que gobiernan y su incapacidad para frenar estos aberrantes “festejos”, van a ser los grupos que defienden al toro, los que a la larga serán recordados como aquellos que limpiaron la imagen de un país cruel y depravado con los animales, pues no cabe duda que la presión ejercida por ellos hará reaccionar al resto de la sociedad, y finalmente todos terminaremos exigiendo a nuestros políticos leyes honestas y justas que impidan la celebración de estos inhumanos festejos así como la de todos aquellos otros en los que se maltratan animales por diversión.

María Luisa Ibáñez

 

 

Firma , difunde, comparte, conciencia   https://www.change.org/p/dirigida-al-parlamento-europeo-gobierno-de-espa%C3%B1a-y-gobierno-auton%C3%B3mico-generalitat-valenciana-abolici%C3%B3n-de-estas-crueles-y-anacr%C3%B3nicas-pr%C3%A1cticas-toros-embolados-abolici%C3%B3n

Mira aquí   Informe Técnico  de AVATMA sobre el sufrimiento de los “toros de fuego”.

#Medinaceli

#ToroJubilo

#StopToroJubilo

Publicado en Festejos Taurinos y Fiestas Religiosas, Historia de la tauromaquia, Origen Festejos Taurinos Populares y etiquetado , , , , , , , , , .

Leave a Reply

avatar
  Subscribe  
Notify of